Psicología infantil-Crianza:  Mindfulness para niños: guía práctica

09.09.2019

Sabemos que el Mindfulness nos aporta múltiples beneficios con su práctica y por ello está teniendo un gran impacto en distintos ámbitos de nuestra sociedad. Mindfulness no solo se aplica en la práctica clínica; también se aplica en las empresas, escuelas... Mediante múltiples investigaciones científicas ha demostrado ser una técnica eficaz para reducir ansiedad, estrés y sintomatología depresiva y para mejorar nuestra gestión emocional, conducta alimentaria, gestión de enfermedades, dolor crónico y para mejorar nuestra sexualidad (ver artículo sobre mindfulsex). También genera un impacto positivo en nuestras funciones ejecutivas, capacidad atencional, memoria, empatía, gestión emocional...

Ellos también son capaces

¿También es válido para aplicar con niños? El Mindfulness brinda a nuestros peques la posibilidad de conectar más fácilmente consigo mismos, con sus emociones, sus necesidades, sus pensamientos y así mejorar su gestión. Como resultado, en muchas escuelas ya están introduciendo en el aula prácticas de mindfulness de manera periódica.

Para que se transforme en un hábito, la práctica debe ser continuada y es recomendable iniciarla con nuestros hijos desde bien pequeños; aproximadamente a partir de los 3 años ya podemos realizar meditaciones con ellos.

¿Cómo lo aplicamos con nuestros peques? Estrategias divertidas y sencillas para aplicar con ellos:

¡Somos una pequeña rana saltarina!

Le explicamos a nuestro peque que vamos a imitar juntos a una rana que está sentada en una hoja en un gran estanque con el agua muy calmada. La rana es un animal que da unos grandes saltos y va de un lado al otro pero que es capaz de quedarse un rato quieta en un lugar, observando con sus grandes ojos detalladamente todo lo que la rodea.

Nos vamos a sentar imitando la postura de la rana enfrente de nuestro peque y vamos a indicarle que respire con nosotros por la nariz (inflando el abdomen y soltando el aire muy despacio por la boca); posteriormente vamos a guiarlo para que observe atentamente su alrededor, que se fije en los detalles que le rodean, los colores, las formas... que escuche atentamente los sonidos... En cada salto que hagamos volvemos a respirar de nuevo de manera profunda y a explorar nuestro entorno con curiosidad desde esa nueva perspectiva.

¡Nuestras manos tienen un imán!

Mientras respiramos de manera profunda (cogiendo aire por la nariz y expulsándolo por la boca muy despacio) indicamos a nuestro peque que estire sus brazos hacia adelante y que coloque sus palmas abiertas. Debe imaginar que las palmas de sus manos tienen un imán y se atraen la una hacia la otra. Le indicamos que vaya acercando lentamente sus palmas, como si la fuerza del imán las estuviera atrayendo, hasta casi tocar una palma con la otra. Mientras sigue respirando, poco a poco, le pedimos que vuelva a separar de nuevo las palmas recordando que tienen un imán, por lo que costará separarlas.

El paseo con las gafas que todo lo ven/sienten

Es una práctica que podemos realizar en cualquier momento, cuando vamos paseando con nuestro hijo/a. Le explicamos que hoy vamos a ponernos unas gafas mágicas, unas que nos permiten ver TODO lo que nos rodea y que vamos a ir explicándonos todo aquello que vamos viendo en nuestro paseo respetando el turno (1 observación por persona y vamos rotando). "Veo que a lo lejos pasa una señora con un cochecito, escucho el sonido de los pájaros y las ramas que se mueven con el viento, siento el aire fresquito en mi cara, me doy cuenta que el sol calienta mi cara"...

Respirando como un globo/respirar con el molinillo

Pide a tu hijo que imagine que tiene que hinchar un globo. Os sentáis uno junto al otro y explícale que tiene que coger aire por la nariz y soplar profundamente como si tuviera que hinchar un gran globo. Mientras lo hace le puedes preguntar cómo se siente cuando respira de este modo, si es fácil o difícil, si le relaja... Luego le explicas que ahora debe hinchar un globo pequeñito que cuesta mucho hinchar por lo que tenemos que respirar de manera más rápida y corta (durante muy pocos segundos para evitar el mareo). Le preguntas de nuevo como se siente, si se siente diferente al respirar de una manera o de otra. Acompáñalo para que se fije en sus sensaciones. Acabad la práctica respirando de la forma inicial, que ofrece una técnica de respiración más profunda.

Podéis hacer la misma práctica con dos molinillos.

Con estos pequeños ejercicios en formato de juego puedes acompañar a tu peque a conocer el mundo de la meditación; además de los enormes beneficios que ellos experimentan, pasaréis un rato agradable en familia y vosotros también podréis aprovechar la experiencia para adentraros en el mundo del mindfulness.


Iris Tolosa Sola

Psicoestima't-

Psicología Granollers

Psicóloga (nº Col: 21572)