Psicología infantil-Crianza:  Los preparativos de la llegada 

10.02.2017

En el último post vimos cómo nuestro hijo puede sufrir ante la llegada de un nuevo hermanito a la familia y que en ocasiones ese proceso de adaptación puede ser duro y largo, tanto para nosotros como para nuestros hijos.  Por ello ahí van algunos consejos sobre cómo afrontar esta nueva situación en casa:

Es importante preparar la llegada del nuevo hermano, observar a nuestro hijo "mayor", tener en cuenta sus reacciones y ayudarle a elaborar una "idea" de lo que puede haber dentro de la barriguita de mamá. Dependiendo de la edad del niño, las explicaciones pueden ser más o menos elaboradas, pero lo importante es comunicar y expresarle a nuestro hijo qué está ocurriendo. Una manera muy visual de hacerlo es enseñarle la barriga, cuando ésta vaya creciendo y hablarle del bebé que hay dentro. A los niños más pequeños les puede facilitar escenificar con muñecos cómo cuidaremos al bebé cuando salga de la barriga e incluso ver fotografías de cuando ellos eran bebés. Puede ser beneficioso que nuestro hijo colabore en todos los preparativos, como por ejemplo cuando montemos la cuna, escojamos y ordenemos la ropita o cuando decoremos la habitación para su hermano.

Este último punto, de preparar el espacio de la casa para el bebé, es muy relevante para nuestro hijo, ya que de esta manera le estamos diciendo que este bebé que hay en la barriguita de mamá viene para quedarse, y que ocupará un sitio en nuestro hogar. En algunos casos, cuando los hermanos deben compartir habitación, el bebé ocupará un espacio que hasta ahora era considerado como el "territorio" de nuestro hijo mayor; en estos casos es aún más importante anticipar esta información, explicándole y animándole a que nos ayude a preparar esta llegada.

Todos estos pasos los podemos ir haciendo los meses previos... pero cuando la fecha se vaya acercando es importante prever algunos acontecimientos con los que nos iremos encontrando. Por ejemplo, ¿dónde dejaremos a nuestro hijo cuando vayamos a dar a luz, si por ejemplo es durante la noche? Quizá hemos pensado dejarlo con los abuelos o con algún amigo de la familia...pero ¿alguna vez nuestro hijo se ha quedado a dormir en casa ajena y sin nosotros? Vamos a facilitar en la medida de lo posible que nuestro hijo no viva ese día de manera muy estresante, por lo que los meses previos, si hay oportunidad podemos organizar alguna noche para que nuestro "peque" se quede a dormir en casa de algún familiar conocido. De esta manera verá que no ocurre nada malo, comprobará que a la mañana siguiente le vamos a ir a recoger y no se extrañará si en algún otro momento lo tenemos que volver a hacer. 

También es aconsejable que durante estas semanas previas no iniciemos ningún proceso de cambio evolutivo, como por ejemplo la retirada del pañal; sería más apropiado realizarlo meses antes o esperarnos unos meses después del nacimiento. El recibir un nuevo miembro en la familia ya es un acontecimiento muy importante en nuestras vidas, por lo que dejaremos  (siempre que sea posible) cambios y procesos que puedan generarnos estrés, tanto a nosotros como a nuestro hijo, para más adelante.

Y luego llega el momento de las presentaciones... ¡ha nacido nuestro bebé! ¿Cómo se lo presento a mi hijo? ¿Cuándo y de qué manera? Es importante que esa presentación sea lo más natural posible, que nos sintamos cómodos y relajados y que sobretodo podamos prestar atención a nuestro hijo mayor cuando conozca a su nuevo hermanito. Por tanto, cuidaremos que sea un momento lo más íntimo posible, y que la habitación no esté llena de familiares o amigos.

Y ahora viene lo complejo... ¿cómo hacemos que esa emoción de frustración y de celos no aparezca o sea menos evidente en nuestros hijos? A nivel muy general podríamos tener en cuenta algunos de estos puntos:

- Recordar que nuestro hijo "mayor" sigue siendo un niño; no queramos que crezca de repente y que entienda la situación de manera racional.

- Al nacer es natural que nuestro bebé demande mucha más atención y trabajo, pero también es importante entender que nuestro hijo mayor necesita algo de atención. Tratemos de buscar la oportunidad de que él se sienta atendido y "protagonista" a la vez que no olvidamos las necesidades biológicas del bebé; por ejemplo podemos pedirle "como un juego" que nos ayude a calentar el biberón, a dormir al pequeño, a que nos de la ropita para vestirlo.. Así también verá que puede compartir un espacio con mamá y papá cuidando al nuevo hermanito.

- ¡Jugar todos juntos! Puede ser una buena alternativa cuando el bebé sea un poco más mayor.

- Es imprescindible tratar a los hermanos de manera que no haya un trato de preferencia por alguno de ellos. Es lógico que cada uno tendrá cualidades, personalidades e intereses distintos y que por tanto, nuestra manera de interaccionar con ellos será diferente, pero no por esas diferencias alguno de ellos debe tener más privilegios o preferencias.

- No los debemos comparar. Cada uno será único y tendrá algo que el otro no tiene.

- Siempre obtendremos más resultados y de manera más eficaz señalando todo aquello positivo en nuestro hijo que recriminando constantemente aquello negativo (felicitarle cuando haga algo positivo por su hermano, cuando juegue tranquilo con él...)

- Si aparecen rabietas, desobediencia, negativismo... procurar no mostrar atención en esos momentos y ofrecerle toda nuestra atención cuando se calme o tenga conductas positivas. Si el niño es un poco más grande podemos hablarle de sus emociones, expresarle que entendemos que pueda sentirse furioso al ver que ahora no podemos dedicar tanto tiempo a jugar con él... y explicarle también como nos sentimos nosotros y cómo intentaremos que se pueda sentir mejor.

  • Ser paciente si aparece algún retroceso evolutivo (por ejemplo si vuelve a hacerse pipi encima o si se empieza a levantar por las noches). Es una señal y una forma de expresar su malestar, así que en ningún caso le recriminaremos por ello.

La relación entre los hermanos tiene su propio ritmo de evolución; pero en general si ofrecemos un ambiente tranquilo, equilibrado y entendemos las posibles emociones negativas que puedan surgir en nuestros hijos, normalmente éstas suelen ser superadas rápidamente y no generan una gran problemática en el ambiente familiar. En caso contrario, siempre nos queda la opción de consultar con un especialista para que pueda ayudarnos a elaborar pautas más específicas para afrontar este tipo de situaciones si vemos que afectan al bienestar familiar.

Iris Tolosa Sola

Psicoestima't-

Psicología y Sexología Granollers

Psicóloga (nº Col: 21572)